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LA LEYENDA DE LA TIERRA MARAVILLOSA
Érase una vez una esplendorosa tierra situada al sur de la península ibérica, agraciada por todo tipo de riquezas y bienestares, y bañada cariñosamente a diario por el maravilloso astro sol. A pesar de ello, era una tierra devaluada y castigada desde antaño por el propio comportamiento de los numerosos rebaños de borreguitos que pastaban gustosamente en sus campos, al no ser capaces de darse cuenta, que estos eran los más ricos y frondosos de todos cuantos hubieran en los territorios de la ambigua nación a la que pertenecían. Bien es cierto que todos los habitantes del lugar conocían historias acerca de lo feliz que fue la vida en estas tierras siglos atrás, pero como se solía decir comúnmente, eso fueron otros tiempos, lejanos ya.
Además de corderitos, en dicha tierra habitaba desde hacía ya muchos años, un feroz y poderoso lobo asesino, cuyo nombre era Sumisión.
La sola idea de enfrentarse al aterrador cánido traía de cabeza a los pacíficos borreguitos.
Curiosamente, eran bastantes numerosos los borreguitos que temían a Sumisión sin ni siquiera haberlo visto una sola vez en toda su vida, dando por echo su poderío aún cuando para ellos era tan solo un elemento imaginativo.
Sumisión , en realidad, no era la amenaza directa que llenaba de problemas la vida de los esforzados corderitos, pues aunque algún día lo fue, era ya demasiado mayor como para atemorizar y crispar por si solo las ansias de libertad de una población entera.
En su lugar actuaban sus hijos, nacidos de la relación que este mantenía con una loba bastante astuta llamada España, tres jóvenes y poderosos lobos que obraban a imagen y consecuencia de las ilógicas enseñanzas de su progenitores.
El nombre con el que se hacía llamar el primero de los jóvenes cánidos en nacer era Desempleo, que vino al mundo en un soleado día de invierno mientras España se encontraba reposando bajo la copa de un árbol el gustoso festín que minutos antes se había dado a costa de unos cuantos inocentes borreguitos autóctonos. Tras Desempleo apareció de forma continuada Emigración, viendo la luz un frío día de otoño mientras España perseguía a un rebaño entero de borreguitos obligándolos a huir de sus respectivos hogares temerosos de ser devorados por sus afilados dientes.
El malvado honor de ser el último de los descendientes, recayó en Pobreza, razón por la que con casi total seguridad, debido a su vitalidad , a la postre fuera este el que supusiera un peligro mas preocupante entre la gran mayoría de los 8 millones de corderos y borregos que aquí pastaban.
Un buen día, un joven corderito (del que no se sabe su población, pues pudo ser de cualquier parte de esta maravillosa tierra), que respondía al nombre de Andalucista, harto ya de oír quejarse a sus semejantes, decidió ponerse a buscar la manera de acabar de una vez y para siempre con la tiranía de los amenazantes lobos. Tras horas y horas de darle vueltas a su precoz cabeza, un rayo de luz brotó de su innovador pensamiento, al darse cuenta que el primer paso que el conjunto de los borreguitos y corderitos debían dar para llevar a cabo un cambio, era la sustitución de los agotados perros pastores que los protegían por otros que pudieran desempeñar su labor con mayor efectividad.
Los actuales perros, pensó Andalucista, fueron traídos hace ya mucho tiempo de lejanas tierras, se dice que de las mismas tierras que vieron nacer a la astuta España, con lo que además de ser estos de raza canina al igual que los lobos, pueden estar emparentados de alguna u otra manera con España. Lo ideal sería pues, poner en su lugar una serie de perros pastores que hubieran vivido y nacido pos estos parajes, pues como buenos paisanos, estos sabrían guiarnos de una manera más acertada hacia caminos en los que poder protegerse de una forma más segura de los arrebatos de las fieras.
El joven Andalucista ,tras haber sido capaz de auto convencerse de la conveniencia de llevar a cabo su plan en todos y cada uno de los rincones de su tierra ,trato de hacer llegar su pensamiento al resto de sus paisanos para iniciar así una lucha conjunta contra el poder de los temibles lobos Sumisión, España, Desempleo, Emigración y Pobreza.
Incomprensiblemente, y a pesar de sus numerosos esfuerzos por hacer razonar a sus compañeros, haya donde iba no recibía más que incredulidad y desconfianza de sus semejantes, que se mostraban recelosos de entregar su protección y dirección a otros perros que no fueran los que los guiaba en esos angustiosos momentos, por miedo a que en los días de la transición de unos perros a otros, y ante la falta de una dirección estable, los lobos se aprovecharan para campar a sus anchas entre ellos y aumentar su poderío , en lugar de disminuirlo.
Andalucista se mostraba resignado, o más bien, decepcionado, pues era consciente de que a pesar de que sus pensamientos estaban cargados de una noble esperanza por vislumbrar el resurgir de su pueblo, su proyecto estaba destinado a recorrer un empedrado camino, condenado a pasar un largo periodo de tiempo hasta verse felizmente concluido, y un sin fin de desafiantes obstáculos que pondrían en tela de juicio incluso llegar a alcanzar la propia consecución algún lejano día.
A pesar de ello, el joven cordero proseguía con su discurso allá por donde pasara, a sabiendas de que sus argumentos eran acertados y encerraban un sentimiento de solidaridad y protección de lo que es suyo, que bien merecía un esfuerzo incansable.
Pero con el paso de los años, y tras largos periodos de lucha, Andalucista, cansado ya de la incomprensión de sus cohabitantes, parecía comenzar a resignarse de su fracaso y aceptar la insensatez de sus teorías, al darse cuenta de que el poder que Sumisión y el resto de las alimañas tenían por estos lares, no solamente se sustentaba en haber sabido inculcar un sentimiento de terror entre la población, sino que respondía también en cierta medida a una responsabilidad directa de los propios borreguitos y corderos, pues estos habían tomado una actitud de resignación y acomode a la clase de vida que les había tocado vivir, aceptando la huida hacia otros territorios más seguros ,como único método válido de protección frente a los lobos, en lugar luchar por defender los intereses comunes del conjunto de los habitantes de esta maravillosa tierra.
Por este motivo, la felicidad parecía haber desaparecido del rostro del joven cordero, al que cada vez se podía ver con más asiduidad, sentado y cabizbajo, separado del resto del rebaño.
Un buen día de no se sabe bien que mes ni que año (cualquiera pudo ser), una guapísima y atractiva corderita llamada Revolución, a la que él conocía desde el comienzo de su vida, pero con la que nunca había dialogado de sus pensamientos ideológicos, preocupada por la apática actitud de su valiente compañero, se acercó hasta él para sonsacarle una explicación creíble de su comportamiento (aunque ella al igual que todo el mundo, ya sabía el porqué).
Andalucista, afín a su carácter, se negaba a reconocer que estaba a un paso de darse cuenta de haber perdido la guerra que él y solo él había comenzado de una forma sólida contra los lobos. Respondía a las preguntas de su amiga con cualquier cosa que se le pasara por la cabeza, pero sin referirse ni por un solo instante a la verdad, algo que colmaba de indignación a la amistosa corderita, cuyo único fin era el de tratar de animar y a ser posible ayudar a su querido compañero.
Aburrida de las estúpidas respuestas de Andalucista, Revolución decidió dar un paso hacía adelante e hizo ver a este que las mentiras de nada servirían con ella, pues era conocedora de la verdad, y solamente en el caso de que Andalucista tuviera el suficiente valor como para sincerarse con ella, esta podría ser de alguna utilidad para la causa de la que ambos estaban plenamente concienciados y convencidos.
Así que por fin, tragándose su orgullo masculino, Andalucista decidió apoyarse en la acogedora propuesta que le había presentado su compañera y comenzó a exponer los motivos de su tristeza así como el conjunto de sus teorías a esta.
Tras largas horas de extenso diálogo, los dos corderos parecían no ponerse de acuerdo en nada, pues aunque ambos eran conscientes de la necesidad de progreso de su tierra, no eran capaces de encontrar una postura común ni en los métodos para llevarlo a cabo, ni en las posibles consecuencias que ello tendría para el bienestar futuro del conjunto de los habitantes de la maravillosa tierra.
Mientras Andalucista era partidario de luchar en primera instancia larga y tendidamente contra los perros guardianes llegados desde otras tierras, para una vez sustituidos estos por perros autóctonos extrapolar la lucha al enfrentamiento con los lobos, Revolución era más benevolente con los perros guardianes actuales, a los que en cierta medida también consideraba necesarios para ganar la lucha, al poderles ser de gran utilidad la enorme experiencia que estos presentaban en su profesión y la sabiduría que fueron acumulando con el paso de los acontecimientos y los sucesivos ataques de los lobos contra los diversos rebaños.
Su discusión seguía y seguía, día tras día, noche tras noche, hasta que haciendo uso de la razón, tomaron la iniciativa de intentar encontrar una postura intermedia que satisficiera a los dos por igual, aunque para ello tuvieran que desprenderse de algunos de sus pensamientos iniciales. Y así trataron de hacerlo:
Revolución fue la primera en exponer sus nuevas ideas:
Tu me estas diciendo que es necesario derrocar a los actuales perros guardianes y otorgar el poder a un perro guardián nacido y vivido por estos parajes, pues este, como buen conocedor de su tierra, sabría defender de una forma más acertada nuestros intereses frente a los lobos. Por el contrario, yo te sugiero que sería positivo para todos utilizar a nuestro favor la experiencia de los perros viejos que nos guían en la actualidad, pues su sabiduría nos podría hacer ahorrarnos posibles pasos en falso que pudieran repercutir en nuestra contra en un futuro, haciéndolo de manera favorable para los intereses de los lobos, siempre y cuando dicho perro extranjero se mostrara partidario a defender nuestros intereses aún en contra de los suyos propios.
Pues bien, si tú y yo fuéramos capaces de convencer al resto de corderos de la necesidad de unirnos todos en uno, como si de una piña se tratase, olvidándonos de posibles contrastes en nuestros pensamientos o en nuestro papel dentro del rebaño, al ser posible dirigidos por un perro pastor paisano, pero manteniendo en segunda línea de ataque a los llegados desde otras tierras pero fieles a nuestras ideas, y desde Antaño defensores de esto que es de todos nosotros, y en lugar de mantenernos eternamente a la defensiva, diéramos un paso de valentía y nos colocásemos a la ofensiva, como en aquellas tierras hacia la que se dirigen nuestros paisanos huidos, donde los corderos hace ya algún tiempo logran combatir el poder de los lobos debido a que han sabido enfrentarse con valentía a su poder mediante el uso de la totalidad de recursos que para ello tienen en sus respectivas tierras, seguramente el camino para acabar con Sumisión y sus hijos, estaría mucho más definido y cercano de llegar a su fin, que no es otro que el de la victoria de nuestro pueblo, pues aunque sus dientes y sus garras sean más grandes y poderosos que los nuestros, los nuestros serían mucho más numerosos, y como se suele decir, “ la unión hace la fuerza”, y la fuerza da la victoria.
¡Excelente!, Contestó Andalucista, que parecía haber escuchado de boca de Revolución su propio pensamiento, con lo que ni si quiera tuvo que rebatir la nueva propuesta.
¡Vamos! levántate y hagamos oír este discurso hasta en el último rincón de nuestra tierra! ¡qué no quede ni un solo cordero, ni un solo perro pastor, que no pueda ser partícipe de ello por ser desconocedor de nuestras ideas!. Exclamo fogosamente Revolución.
¡Eso! ¡Que la ansiada libertad por fin pueda destapar su tarro de las esencias de una forma irrevocable e irreversible! , para conducirnos hasta el dominio ya no solo de nuestra propia tierra, sino también de la nación entera, que por nuestra grandeza, nuestra cultura, nuestra historia y nuestra riqueza deberíamos haber tenido desde, por y para siempre. Volvió a repicarle Andalucista, que al escuchar las palabras de Revolución pareciera haber entrado en una máquina de vitalidad que le hubiera renovado completamente las energías y las ganas de luchar por la defensa de su tierra y sus ideales.
Y así lo hicieron. Ambos corderitos se pusieron inmediatamente en camino, pregonando los nuevos ideales de grandeza por todos aquellos parajes que tenían la suerte de verlos pasar, intentando convencer a voz alzada al resto de aquellos seres que decidían otorgarles unos minutos de su tiempo para escuchar su mensaje lleno de esperanza, con la convicción de que la capacidad intelectual de sus oyentes no les plantearía ninguna duda y se unirían a la causa.
Hablaron a jóvenes, a viejos, a hembras, a machos, a corderos, a perros, hablaron a todo el mundo, sin descanso, sin miedo, constantemente de un sitio para otro, hoy aquí, mañana allí, sin apenas tiempo para dormir ni para comer, sin preocuparse por regresar junto a su rebaño, y todo por que estaban plenamente convencidos de que ese incansable trabajo, por honor a la lógica, debería dar sus frutos en el menor tiempo posible.
¿Y qué recibieron a cambio?, Nada, incomprensiblemente, nada.
¡Sí!, aunque parezca increíble, de nuevo sus mandamientos eran recibidos entre los borregos con implacables ánimos de burla, viéndose rechazados por todos aquellos por los que pretendían luchar, relegados por sus amados paisanos a un plano de incomprensión y desconfianza sin más motivos que el incontrolable miedo que estos tenían a la figura de Sumisión, que con el paso de los años casi se había convertido en amor a su obra.
Otra vez, las palabras que ellos creían llenas de sabiduría , eran tachadas de utópicas o surrealistas por todos aquellos borreguitos cuyo único papel en la vida era el de adaptarse a los acontecimientos con los que les había tocado desarrollarse, por esos borregos cobardes que jornada tras jornada daban la razón a los que piensan que los habitantes de estas maravillosas tierras, a pesar de su poderío real, no son más que simples marionetas con las que poder jugar a su antojo y a las que poder poner en evidencia en el momento que se considere oportuno.
Una vez más , desgraciadamente, las tinieblas se habían encargado de teñir de negro, el esperanzador rayo de luz brillante que venía implícito en los pensamientos de los “rebeldes” corderos, dejando en manos de la ignorancia , la única explicación lógica para dicho comportamiento de la masa borreguil, pues esta forma de vida, caracterizada por la explotación de los perros guardianes llegados de tierras lejanas y el temor a los ataques de los lobos Sumisión, España, Desempleo, Emigración y Pobreza, verdaderamente no podía ser la deseada por los millones de corderos que aquí vivían.
¡No! no podía ser esta la actitud que representara a un pueblo que ha sabido convivir durante siglos y siglos con infinitud de culturas diversas que han llenado sus recuerdos de grandeza, cultura y poderío.
Claramente no, no podrían estar hablando de los mismos corderos y perros desde ambas partes.
Pero aunque incansablemente Andalucista y Revolución repetían estas palabras en su pensamiento. La realidad era otra bien distinta. Desafortunadamente para todos, la resignación y la hipocresía estaban plenamente asentadas entre la inmensa mayoría de los habitantes de esta maravillosa tierra, negándose en todo momento a emprender una lucha por la construcción nacional que les hiciera recuperar el control de sus campos y recursos, evitando así la explotación extranjera y poniendo fin al temor derivado de los ataques de los lobos asesinos y su reinado.
Resignación, pues el adaptarse al medio era el único arma con el que trataban de vencer a los lobos por estos lares, e hipocresía, pues por este camino , solo sería posible llegar hasta la derrota irrevocable.
Andalucista, hundido y desesperado tras este nuevo intento de comenzar la necesaria lucha, volvió a agachar su cabeza.
Pero esta vez no lo hizo por falta de convicción en sus ideales ni por resignación a su derrota en el campo de batalla, esta vez lo hacía porque se negaba a creer que este fuera el autentico espíritu de su pueblo, el autentico deseo de esos animales por los que él había decido abandonarlo todo , el autentico pensamiento de aquellos y aquellas por los que si hiciera falta él estaría dispuesto a morir, el verdadero sentir de una población hospitalaria y cargada de ganas por vivir, que no era capaz de mirar más allá de sus propios temores.
Nuevamente el joven cordero era partidario de abandonar la lucha, convencido de la existencia tan solo de un ridículo porcentaje de la población dispuesta a dejarlo todo para supeditar sus intereses a los intereses comunes de ocho millones de borreguitos y unos cuantos perros pastores afines , y de manera explícita , para ayudar a las futuras generaciones que tendrán la suerte o la desgracia , ya no se bien que decir, de venir a poblar estos inagotables campos de riqueza.
Otra vez, Andalucista secaba sus lágrimas de impotencia con los harapos blancos y verdes que llevaba por ropa, mientras un sentimiento de rabia invadía el corazón de nuestro joven protagonista.
Pero afortunadamente, como ya hubiera sido capaz de hacer con anterioridad años atrás, la fuente de esperanza inagotable que tenía por ideal Revolución, pudo con la frágil moral de Andalucista, convenciéndolo nuevamente de comenzar la batalla por su cuenta de forma unilateral, olvidándose ambos de buscar apoyo en la masa social de su maravillosa tierra, dado el rechazo manifiesto que habían vuelto a recibir de una gran mayoría de sus supuestos compañeros. Revolución una vez más uso su poder de persuasión para guiar a su amigo por el camino de la cordura, por ese camino que dice que el que abandona una lucha sin haber agotado todos los posibles senderos de ataque, no es más que un vil cobarde, tanto o más como el que ni siquiera es capaz de comenzarla.
Y de esta manera, trataron de estudiar la forma de acabar con el poder de los lobos, sin más ayuda que su cabeza, su boca y sus patas, y sin más motivos que el de resurgir la calidad de vida de aquellos que al volver la cabeza, les insultaban con su incomprensión y sus desconfianza , pero por los que ambos sentían un amor incontrolado, que desbordaba incluso al amor que sentían por sus propias vidas.
Veamos, dijo Andalucista, Pobreza es el más peligroso de todos ellos, por lo que debe ser nuestro principal objetivo, pero si tratásemos de atacarle en primer lugar , su fuerza de resistencia sería mayor, con lo que daría tiempo a llegar a sus compañeros, que siempre van uno a la defensa del otro, y acabarían rápidamente con nosotros. Consecuentemente este plan no vale pues es una acción absurda.
La siguiente opción sería atacar a Desempleo, este atraería la atención de Emigración, pues son inseparables. Si pudiéramos acabar con uno, acabaríamos con el otro, y posteriormente acabar con Pobreza sería cuestión de tiempo y astucia. Sumisión y España, se quedarían solos y desamparados, y con lo viejos que están es imposible que pudieran volver a tener descendencia ninguna en nuestras tierras, por lo que inevitablemente desaparecerían de nuestras vidas con el paso de los años. Propuso muy orgullosa Revolución.
O mejor aún, replico de nuevo Andalucista, si atacásemos en primer lugar al viejo y cansado Sumisión, al verlo muerto sus descendientes, no tendrían por si solos las suficientes agallas como para volver a atacar por estas tierras , o si lo hicieran , nuestros semejantes ya no tendrían tanto temor y estoy seguro de que se enfrentarían a ellos de la manera que tú y yo hemos propuesto, para no darles tiempo a dejar una nueva descendencia que volviera a iniciar el ciclo de terror entre nuestros hijos, por lo que la guerra , ahora si, estaría totalmente ganada y nuestros ideales habrían por fin triunfado.
Lo fundamental es acabar con Sumisión, de eso no cabe duda.
Bueno, y aún en esta nueva hipótesis no nos podemos olvidar de España. Volvió a decir Revolución.
No te preocupes, España es solo la cabeza pensante, pero sin la ayuda de su marido y sus hijos es completamente inofensiva y no supondría ninguna amenaza para nuestra gente y nuestra tierra, respondió finalmente Andalucista.
¡Maravilloso!, exclamaron con una gran sonrisa al unísono. Pongámonos manos a la obra.
Y sin mediar ni una sola palabra más, los intrépidos corderos ( que no borregos ) pusieron paso filme para salir a la búsqueda de Sumisión y sus secuaces. Se adentraron caminando por los oscuros bosques donde residían los lobos sin una sola expresión de miedo en su rostro, a sabiendas de que no había ni habrá en la historia causa más noble y justa por la que entregar sus vidas, si así lo determinara el destino.
Continuaron su camino entre risas y risas por las imaginarias historias de un futuro mejor que se contaban el uno al otro, en las que en ningún momento había ni el mínimo espacio para la heroicidad. Eran historias de dos jóvenes deseosos de beber de una vez por todas el dulce néctar que se desprende de la libertad, pero sobre todo eran historias de dos jóvenes felices por ayudar a todos aquellos que en numerosas ocasiones les habían dado la espalda, entregándoles el cruel castigo de su indiferencia.
Y por fin, un inolvidable 4 de Diciembre de 1977, tras algunas semanas de marcha incansable, en el lejano horizonte los dos corderos vislumbraron la figura de Sumisión.
Es el momento, dijo sin titubear Andalucista.
¡Si!, ¡es el momento de la gloria o de la derrota definitiva! Vamos allá. respondió su compañera.
Y ambos salieron a la búsqueda de Sumisión.
Andalucista fue el primero en llegar, comenzando el ataque.
Acto seguido, Revolución se sumó a él.
Desgraciadamente, y en contra de lo que ellos habían pensado previamente, el experimentado lobo opuso una resistencia mucho mayor de lo presupuesto, pues su auténtico poder de combate era aún desconocido por nuestros héroes, dando tiempo a la llegada de sus descendientes que al escuchar su llamada, acudieron raudos a su defensa.
El resto de la historia me niego a contarla, pues no puedo hacerlo sin que de mis ojos broten una infinidad de lágrimas como si se tratase del nacimiento de un caudaloso río, y sin que de mi corazón se escuche una voz que grita contra todo aquel capaz de haber dado la espalda a las bienaventuradas ideas, que sin ánimo de lucro propugnaron abiertamente los valientes corderitos de esta historia que aquí muere, cuyo único deseo era y es, allá desde el cielo, la necesaria progresión de su maravillosa tierra, aprovechando en toda la medida de lo posible los incontables privilegios que sea quien fuese el creador, le otorgó en su obra.
Por esto, se dice por estos lares que todo 4 de diciembre, todo aquel ser vivo que se sienta identificado y verdaderamente ame esta maravillosa tierra , al pasar por el lugar donde acaecieron los hechos definitivos, y sin más ayuda que sus propios ojos, puede ver reflejado en el horizonte de manera clara y escrito en letras grandes, LUCHA POR DEFENDER LOS INTERESES NACIONALES DE ANDALUCÍA, TU TIERRA, en homenaje de Dios a los malogrados corderitos, Andalucista y Revolución.
Descansen en paz, seguros de que su palabra volverá algún día a tomar vida., para reinar de una vez y para siempre en esta maravillosa tierra.
En Homenaje a las manifestaciones andalucistas acaecidas el 4 de Diciembre de 1977 en pos de la autonomía y el reconocimiento de nuestra personalidad nacional.
4 de Diciembre, DIA NACIONAL DE ANDALUCÍA.
